Durante casi un año, representantes de Chile, Ecuador y Puerto Rico participaron en Territorios Vivos: descolonizando la conservación, una iniciativa que buscó replantear la forma en que se entiende y practica la conservación de la naturaleza. El proceso incluyó encuentros virtuales y una instancia presencial en Puerto Rico, reuniendo a mujeres indígenas y no indígenas en un espacio de diálogo e intercambio.

La iniciativa fue impulsada en 2025 por la organización Para la Naturaleza en colaboración con WCS Chile, con el objetivo de fortalecer los vínculos entre los Derechos de la Naturaleza y los derechos territoriales de pueblos indígenas y comunidades locales, promoviendo el aprendizaje social basado en el respeto, la colaboración y la equidad.
El intercambio fue co-facilitado por Antonieta Eguren de WCS Chile y contó además con la participación territorial de Melissa Carmody, directora del Áreas Protegidas de la organización, junto a Hema’ny Molina, representante del pueblo selk’nam de la comunidad Covadonga Ona.
“El proceso fue muy enriquecedor porque se construyó colectivamente, a partir de nuestras propias realidades territoriales”, señala Carmody.

Uno de los principales aprendizajes fue el valor del intercambio entre territorios. “Nos encontramos tres realidades distintas. Entendimos que los saberes ancestrales no compiten con la ciencia, sino que conviven y la enriquecen”, explica Molina. “El desafío es aterrizar estos aprendizajes a cada contexto local”.
El proceso dio como resultado una “Casa de herramientas” (clic acá) y un podcast con cuatro capítulos (disponibles al final de la siguiente página web) para avanzar hacia una conservación más justa y descolonizada, cuestionando enfoques tradicionales que muchas veces excluyen otros conocimientos.
“Descolonizar es, ante todo, un proceso interno: reconocer que antes de los Estados existían pueblos con culturas completas y formas propias de habitar el territorio”, agrega Molina.
Para Carmody, este enfoque es clave para el futuro: “No se trata solo de incluir a las comunidades, sino de cambiar la forma en que nos relacionamos con ellas, evitando prácticas extractivas”.

La experiencia plantea un modelo replicable, donde la conservación se entiende como un proceso colectivo. “Las culturas originarias están vivas y presentes. Somos parte del territorio, no estamos por sobre él”, concluyó Molina.
Escucha los podcast y revisa la Casa de Herramientas acá.