Representantes de Wildlife Conservation Society (WCS) de América Latina se reunieron en Bogotá, Colombia, en un taller orientado a sentar las bases de una estrategia de financiamiento sostenible para las regiones de Mesoamérica, Andes, Amazonía, Orinoquía y Cono Sur.
El encuentro que convocó a estos equipos, también contó con la presencia de especialistas del equipo global. El objetivo fue analizar diversas iniciativas existentes y generar una cartera estratégica de proyectos que permita generar impacto en conservación, beneficios para las comunidades y sostenibilidad financiera para la gestión que la organización realiza en los diferentes países.
Durante el taller se abordaron distintos mecanismos de financiamiento, tanto consolidados como emergentes, incluyendo iniciativas basadas en carbono como REDD+, commodities sostenibles, canje de deuda por naturaleza y bonos de conservación, entre otros. Estas herramientas representan una oportunidad clave para diversificar las fuentes de financiamiento más allá de los fondos tradicionales y fortalecer la conservación a largo plazo.

En representación de Chile participaron el director Diego Flores y Melissa Carmody, directora del Parque Karukinka, quienes presentaron y discutieron propuestas como el modelo de turismo de conservación en el parque, el desarrollo de un bono de impacto para reducir amenazas sobre turberas de Karukinka —como especies invasoras e incendios— y avances en esquemas de compensación en paisajes de naturaleza positiva en la zona central.
A lo largo de las jornadas, los equipos trabajaron en generar una visión compartida sobre las iniciativas en curso, analizar su potencial de impacto y financiamiento, y priorizar una cartera de proyectos para los próximos años.
“En WCS estamos avanzando hacia una estrategia que nos permita escalar el impacto de la conservación en América Latina, diversificando nuestras fuentes de financiamiento y apostando por instrumentos innovadores que conecten biodiversidad, comunidades y sostenibilidad económica”, señaló Diego Flores, tras el taller realizado en Bogotá.
El encuentro concluyó con una visita al Parque Nacional Chingaza, un ecosistema de páramo clave para la conservación de la biodiversidad y la provisión de agua potable para la ciudad de Bogotá, reforzando la conexión entre financiamiento sostenible y protección de servicios ecosistémicos esenciales.