En Quemchi, comunidades, organizaciones e instituciones públicas trabajaron juntas en la co-construcción de los Planes de Manejo de las áreas protegidas que integran la Red de Turberas de Chiloé: el instrumento que orientará su conservación en los próximos años.

Esta actividad marca un avance importante en la gestión participativa para la conservación de estos ecosistemas vitales para la resiliencia climática.
La jornada fue impulsada por la Red de Turberas de Chiloé en colaboración con el Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia, en el marco del Programa Mar Patagónico Resiliente, y contó con la facilitación de profesionales de WCS Chile, organización miembro del Foro.
Las áreas protegidas que forman parte de esta red —el Santuario de la Naturaleza Turberas de Aucar, el Santuario de la Naturaleza Turberas de Púlpito y el Santuario de la Naturaleza Turberas de Punta Lapa— “resguardan ecosistemas clave para la regulación hídrica, la captura y secuestro de carbono y la conservación de la biodiversidad local. Las turberas y bosques nativos presentes en estos territorios cumplen un rol fundamental frente a la crisis climática y en el bienestar de las comunidades que habitan su entorno”, indicó Nicole Püschel, coordinadora de la línea estratégica de turberas del programa Mar Patagónico Resiliente y encargada de Cambio Climático y Biodiversidad de WCS Chile.

Chile alberga alrededor de tres millones de hectáreas de turberas, un tipo de humedal que juega un papel relevante en la regulación del clima del planeta al capturar carbono de la atmósfera. © Fernando Alarcón. Chile, 2023 para Pulitzer Center.
El encuentro permitió generar un espacio de diálogo e intercambio de conocimientos orientado a identificar acciones de conservación colaborativas y sinérgicas para fortalecer la gestión de estas áreas protegidas. Este intercambio se realizó con representantes de distintas organizaciones e instituciones: Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas de Los Lagos, CONAF, INDAP Municipalidad de Quellón y Municipalidad de Quemchi, además de MAPA, CECPAN, Ciudad Posible, Red de Turberas, Red 4, Parque Tantauco
Entre los principales desafíos abordados estuvieron la protección efectiva, la puesta en valor de estos ecosistemas y la necesidad de avanzar en estrategias coordinadas frente a amenazas que afectan a las turberas y bosques nativos de Chiloé.

Estos planes de manejo constituyen el principal instrumento de planificación y gestión, ya que permiten ordenar, orientar y priorizar las acciones necesarias para cumplir los objetivos de conservación para los cuales fueron definidos como Santuarios de la Naturaleza.
“Buscan hacer un uso responsable y sostenible del área, tienen periodos de acción acotados -por ejemplo cinco años-. Bajo el enfoque de manejo adaptativo, permiten dar seguimiento a procesos, verificando supuestos y adaptando el accionar de acuerdo a los resultados que se van obteniendo, tanto en la mitigación de amenazas, como en mejoras de la condición ecológica de los objetos de protección”, señaló Mariana Thienel, que es la encargada de Planificación Estratégica para la Conservación de WCS.
Como parte del Programa Mar Patagónico Resiliente, WCS Chile acompaña a estos santuarios en la elaboración de sus planes de manejo: priorizando objetos de protección y amenazas, definiendo objetivos y metas, y diseñando acciones en un horizonte de cinco años. El enfoque parte de una premisa central: turberas íntegras y bien gestionadas son ecosistemas con mayor capacidad de adaptación frente al cambio global, y por lo tanto, más capaces de seguir prestando sus servicios ecológicos, incluido el almacenamiento de carbono. La organización destaca además la importancia de convocar a diversos actores vinculados a los santuarios para que formen parte de un proyecto territorial, incorporando sus perspectivas y agendas, y aportando acciones colaborativas concretas.

Durante la actividad, las y los participantes trabajaron en torno a propuestas y lineamientos que contribuirán a la elaboración de planes de manejo participativos.
“Es un muy buen ejercicio y obviamente que también es una muy buena herramienta para generar acciones tangibles a futuro con nuestras áreas de manejo. Es ideal que cada cierto tiempo podamos reunirnos públicos y privados en torno a las problemáticas que tenemos en el territorio. Independiente que sea para conservación, puede ser para distintos ámbitos en realidad, pero en este caso eso nos permite diseñar estrategias que se vinculen a los propósitos que tenemos en cada una de nuestras áreas”, destacó Hermes Vera, gestor del Santuario de la Naturaleza Turberas de Púlpito del sector este.
La instancia concluyó reafirmando el compromiso de los distintos actores participantes con la protección de estas áreas y con el fortalecimiento de una gobernanza colaborativa para las zonas protegidas de la Red de Turberas de Chiloé: “fue una experiencia muy positiva, cada uno contribuyendo desde sus sectores. De hecho, esta reunión, este taller, beneficia lógicamente a la conservación y a la protección de nuestros ecosistemas y su biodiversidad”, puntualizó Vera.
El taller forma parte del trabajo sostenido que el Foro para la Conservación del Mar Patagónico lleva adelante junto a comunidades, organizaciones e instituciones del territorio: un esfuerzo colectivo y de largo aliento para que estos ecosistemas únicos cuenten con las herramientas, los actores y los acuerdos necesarios para seguir existiendo y fortaleciéndose frente a los desafíos climáticos globales.