La experiencia de WCS Chile en el uso de cámaras trampa fue presentada en un seminario organizado por CONAF, donde instituciones y especialistas compartieron experiencias de monitoreo de la biodiversidad en áreas protegidas de Magallanes.
¿Qué especies habitan un territorio? ¿Cómo utilizan los distintos ambientes? ¿Qué amenazas enfrentan y en qué lugares están presentes? En ecosistemas remotos y de difícil acceso, responder estas preguntas puede ser un desafío. Las cámaras trampa se han convertido en una herramienta fundamental para obtener información sobre la biodiversidad y apoyar la gestión de las áreas protegidas.
En el seminario “Monitoreo con cámaras trampa en los ecosistemas de la región de Magallanes y sus áreas protegidas”, organizado por la Corporación Nacional Forestal (CONAF), Javiera Constanzo, gestora del enfoque Una Salud de WCS Chile, presentó la experiencia del Parque Karukinka en el uso de esta tecnología para el monitoreo de especies y sus amenazas.
La actividad convocó a instituciones públicas y privadas, organizaciones no gubernamentales, consultoras y personas que desarrollan trabajos con cámaras trampa en distintos puntos del territorio regional, con el propósito de intercambiar experiencias y aprendizajes en torno a esta herramienta.
Una ventana a la biodiversidad de Karukinka
En Parque Karukinka, las cámaras trampa forman parte del trabajo cotidiano del programa de conservación terrestre, liderado por Cristóbal Arredondo, y permiten obtener registros en lugares donde la observación directa resulta difícil. “Las cámaras trampa son una herramienta ampliamente usada en las actividades de monitoreo y, como su nombre lo dice, es una cámara fotográfica o de vídeo que se puede instalar en sitios remotos”, explica Arredondo.

En Karukinka, estos dispositivos se utilizan para evaluar la efectividad de acciones de control de castor, monitorear guanacos y zorros culpeos, y estudiar distintas especies y amenazas asociadas a los ecosistemas del parque.
Uno de los lugares donde han adquirido especial relevancia es en el Seno Almirantazgo, particularmente en el Islote Albatros. “Es un sitio de difícil acceso, donde hay una colonia reproductiva de albatros de ceja negra muy relevante para Chile. Es una colonia nueva, con poca cantidad de parejas, pero que nos entrega muchísima información sobre temas básicos de la especie y también sobre interacciones nuevas”, señala Constanzo.
Entre los hallazgos, los registros obtenidos mediante cámaras permitieron identificar la depredación por parte de otras aves como una de las principales amenazas para el éxito reproductivo de la colonia. Caranchos, quiques, jotes y cóndores han sido registrados en el área, aportando información para comprender las dinámicas que ocurren alrededor de los sitios de nidificación.

Monitorear para tomar mejores decisiones
Como se ha mencionado, las cámaras trampa instaladas en el sector también permiten investigar la presencia de especies invasoras y otras amenazas. Entre ellas se encuentra el visón americano, introducido en la década de 1930 para la industria peletera y que hoy es depredador de la fauna nativa de Magallanes.
Para WCS Chile, este tipo de información constituye un insumo para orientar las acciones de conservación y fortalecer la gestión de los ecosistemas del parque, especialmente en sectores donde las condiciones geográficas dificultan el monitoreo permanente.
La experiencia de Karukinka compartida en el seminario de CONAF se suma así a otras iniciativas desarrolladas en la región, evidenciando el valor de las cámaras trampa como una herramienta para generar conocimiento sobre la biodiversidad y apoyar decisiones de conservación basadas en información obtenida directamente desde el territorio.
