Un estudio de monitoreo satelital realizado en el extremo sur de Chile reveló cómo los elefantes marinos del sur (Mirounga leonina) utilizan los fiordos, canales y áreas profundas del Océano Pacífico como zonas de alimentación. Asimismo, puso en evidencia el uso del Estrecho de Magallanes y del Paso Drake como corredores importantes para las migraciones de alimentación, que conectan colonias entre los océanos Atlántico y Pacífico.

El elefante marino es la foca de mayor tamaño a nivel global y es un predador tope que cumple un rol clave en los ecosistemas marinos. Pasa más del 90% de su vida en el mar, realizando recorridos y buceos extraordinarios para alimentarse. Cuando está en tierra, permanece en ayuno durante los períodos de reproducción y muda de su piel.
Los resultados de esta investigación constituyen el primer informe detallado sobre las trayectorias migratorias de los elefantes marinos del sur que parten del Estrecho de Magallanes. Fue publicada en mayo de 2026 en la revista científica Aquatic Mammals y brinda información clave para la conservación de una especie que fue recientemente catalogada como vulnerable por la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) y que hoy enfrenta amenazas emergentes como los efectos del cambio climático y la gripe aviar que, según la UICN, desde 2020 ha aumentado significativamente su prevalencia en todo el mundo y se ha propagado a los elefantes marinos del sur. La enfermedad ha afectado a cuatro de las cinco subpoblaciones principales, ha provocado la mortalidad de más del 90% de las crías recién nacidas en algunas colonias y afectado gravemente a las hembras adultas.

La iniciativa de monitoreo satelital fue impulsada por WCS Chile y WCS Argentina, con apoyo del Grupo de Estudios Ambientales de la Universidad de Magallanes de Chile, la Universidad de California, Davis, y la Fundación Félix de Azara. WCS ha contribuido a desarrollar acciones de conservación con esta especie desde la década del noventa, principalmente en la costa de Argentina, monitoreando la población de elefantes marinos de Península Valdés, identificando áreas de alimentación y tránsito en el mar, así como riesgos sanitarios para la salud de la especie. La investigación para reconocer los sitios de alimentación de los elefantes marinos del sur de Chile comenzó en 2009, se recopiló información sobre la estructura de la colonia y los movimientos migratorios de estas especies en el mar así como las amenazas que enfrentan fuera de sus áreas de reproducción ubicadas en la costa.
Alejandro Vila, Gerente Regional de WCS Cono Sur y presidente del Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia (https://marpatagonico.org/), a cargo de la investigación, explicó que el objetivo del estudio apuntó a avanzar hacia una visión regional de conservación integral: "Si bien los movimientos y las zonas de alimentación del elefante marino del sur se han estudiado ampliamente en las colonias reproductoras del Océano Atlántico sudoccidental, estos aspectos eran desconocidos en el Pacífico sudoriental. Los hallazgos del estudio proporcionan información novedosa para la conservación de la especie a lo largo de toda su área de distribución, dado que se trata de un ‘centinela’ de la salud de los ecosistemas marinos y enfatizan la necesidad de proteger los mares del Cono Sur a nivel regional. El trabajo articulado entre los equipos de WCS Chile y Argentina, junto a los colegas de las instituciones que colaboraron en esta iniciativa, y tanto la experiencia acumulada como las lecciones aprendidas a lo largo de los años de trabajo con la especie, resultaron clave para llevar adelante este proyecto".

El estudio se desarrolló en Bahía Jackson, sector costero del Parque Karukinka y el Área Marina Costera Protegida de Múltiples Usos Seno Almirantazgo, en la porción chilena de la isla de Tierra del Fuego, entre los años 2010 y 2016. En este lugar, se protege a una colonia de elefantes marinos de reciente formación: a principios de los 2000 se comenzaron a registrar los primeros nacimientos, observándose un aumento sostenido en el número de individuos. En la temporada 2024-2025 se registró la presencia de 240 elefantes y el nacimiento de 37 crías, la más alta registrada para esta colonia. Esto podría representar una recolonización de hábitats históricos de los elefantes marinos del sur a medida que las poblaciones se recuperan de los efectos pasados de la industria de la caza comercial de focas. Según los investigadores, los elefantes que se registran allí podrían ser migrantes de la Península Valdés o de las Islas Malvinas, sugiriendo, además, que no existen barreras significativas que impidan futuras expansiones en el tamaño y la distribución de la población en Tierra del Fuego. De esta manera, los datos recopilados y analizados por el estudio sirven para monitorear sitios que los elefantes marinos están recolonizando.
Con autorización del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura de Chile (Sernapesca), los investigadores instalaron transmisores satelitales en ocho machos juveniles del elefante marino del sur durante sus períodos de muda de piel. Cuatro de estos instrumentos brindaron información durante casi un año, revelando que un individuo realizó desplazamientos superiores a los 16 mil kilómetros y usó intensivamente distintos ecosistemas marinos como zonas de alimentación, algunos de ellos, fuera de las áreas protegidas de Chile.
La información generada contribuirá a fortalecer las estrategias de conservación a partir del monitoreo poblacional y de salud de la especie, además de contribuir a identificar sitios relevantes de conservación marina, corredores biológicos y refugios climáticos tanto dentro como fuera de las áreas marinas protegidas existentes.

Además, la información obtenida en este estudio aporta datos relevantes al Atlas de Especies y Espacios del Mar Patagónico, un trabajo liderado por WCS y BirdLife International, que reúne mapas de distribución de sitios reproductivos y de alimentación relevantes para los ciclos de vida de especies emblemáticas del ecosistema marino austral. El Atlas ha servido como insumo para procesos de planificación y conservación marina basados en evidencia científica tanto en Argentina como en Chile.
