El Parque Karukinka permanece cerrado al público durante los meses más fríos del año, pero sus guardaparques continúan trabajando en el territorio. Monitoreos de especies, mantenimiento de infraestructura y preparación de los equipos son parte de las labores que permiten cuidar este ecosistema de 294 mil hectáreas al sur de Tierra del Fuego.

Mientras los ciclos de la naturaleza continúan y las amenazas siguen presentes, entre ellas perros asilvestrados, especies invasoras como el visón y el castor, los guardaparques de WCS Chile mantienen activo su trabajo de conservación en el área protegida. Realizan patrullajes y registros de sus observaciones, investigaciones sobre las especies que habitan el parque, mejoras de senderos y señaléticas que vuelven a pintar y a instalar en los caminos que conectan Karukinka.
“El trabajo de los guardaparques no se acaba cuando termina la temporada de verano. La naturaleza sigue funcionando y las amenazas también siguen presentes”, explica Melissa Carmody, directora de Áreas Protegidas de WCS Chile.

Otras de sus labores vinculadas a la conservación e investigación, es realizar censos de especies, por ejemplo, de los cóndores que sobrevuelan el Cóndor Imaginario, estas enormes aves actualmente se encuentran catalogadas como vulnerables ante la pérdida de su hábitat. Sin embargo, en Karukinka conservan su seguridad y territorio, donde es posible avistar hasta 30 individuos en un día de invierno y hasta cien en verano.
“Hacemos los patrullajes de ruta, registramos todo lo que vemos en el camino y contamos guanacos, caballos salvajes, perros asilvestrados, cóndores y también zorros. Esto nos sirve para comparar año a año las tasas, es decir si aumentan, si disminuyen o se mantienen, pudiendo identificar cambios que nos sirvan para analizar sus estados”, señala Daniel Villegas, encargado de seguridad del equipo de guardaparques de Karukinka.
El cierre temporal del parque permite concentrar esfuerzos en tareas de mantenimiento y preparación. Durante estos meses se revisa y repara la infraestructura que puede verse afectada por las condiciones climáticas del invierno y sufrir daños producto del congelamiento del agua.

A esto se suman capacitaciones para fortalecer las habilidades de los equipos y la preparación para la próxima temporada, incluyendo la llegada de voluntarios que apoyarán el trabajo de los guardaparques durante el verano.
Así, mientras Karukinka permanece cerrado para las y los visitantes, el trabajo de quienes lo protegen continúa. Porque conservar un territorio no es una tarea estacional: requiere presencia, observación y cuidado permanente. El parque abrirá al público desde octubre de 2026.