La directora senior de WCS Chile llamó a pasar de los compromisos a la acción y a focalizar esfuerzos en tres territorios clave para el agua y el clima: los salares altoandinos, las turberas australes y los humedales de la zona central.
En la tercera edición del Chile Carbon Forum, Bárbara Saavedra, directora senior de WCS Chile, participó en el panel “Competitividad, clima y naturaleza: las decisiones que definirán Chile hacia 2035”, junto a Marcela Angulo de la Universidad de Concepción, el exministro del Medio Ambiente, Marcelo Mena, y Alejandra Vial de Antofagasta Minerals. El encuentro es uno de los principales espacios del país sobre acción climática y mercados de carbono, y reúne a actores públicos y privados en torno a la transición hacia una economía baja en emisiones.
Durante la conversación, Bárbara Saavedra relevó que es necesario salir de las conceptualizaciones: “Lo que falta realmente es implementar las cosas en el territorio”. Para eso, Chile ya cuenta con instrumentos que permiten articular los esfuerzos públicos y privados: el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), que construirá un Sistema Nacional de Áreas Protegidas integrado terrestre y marino, público y privado; el Comité de Capital Natural y el Fondo Naturaleza Chile.
Saavedra también destacó el rol del sector privado, que a su juicio ofrece mayores posibilidades de acción. Las empresas tienen mayor flexibilidad, presencia de largo plazo en los territorios y “no dependen de las vicisitudes políticas del momento”.

En el panel, Saavedra comentó el piloto que realizó el Comité de Capital Natural en alianza con la Universidad de Stanford en la cuenca del río Bueno. Se estimó que las contribuciones de la naturaleza en esa cuenca superan los 490 millones de dólares al año, lo que equivale al 81% de su PIB. “Son números estratosféricos”, afirmó. El piloto también generó mapas que identifican dónde se concentran los servicios ecosistémicos para que las compensaciones, la agenda climática y el ordenamiento territorial se focalicen en espacios de biodiversidad realmente estratégicos.
Tres oportunidades para las cuencas estratégicas
“Hoy día tenemos que tomar una decisión sí o sí de focalizar los esfuerzos, en territorios específicos, para aprender a gestionar la recuperación, protección y mantención de los ciclos hidrológicos de las cuencas estratégicas”, aseguró Saavedra e identificó tres oportunidades.
La primera es implementar el compromiso de proteger el 30% de los salares altoandinos, a la par del desarrollo de la industria del litio.
La segunda son las turberas. Chile tiene los ecosistemas de turberas más grandes y mejor conservados del hemisferio sur fuera del trópico, y solo en Tierra del Fuego almacenan 250 millones de toneladas de carbono que equivalen al carbono que emite dos veces Chile en un año. Se avanzó al protegerlas de la extracción de turba, pero Saavedra propuso levantar bonos de biodiversidad en beneficio de las comunidades locales, los que también servirían para enfrentar la degradación de estos ecosistemas.

La tercera es la zona central, entre Coquimbo y Concepción. Allí vive el 80% de la población y se genera más de la mitad del PIB del país. En esa zona urge proteger los humedales altoandinos, que abastecen de agua a las comunidades y a las actividades económicas.
La conservación y la restauración de ecosistemas estratégicos son fundamentales para proteger la biodiversidad, resguardar el agua y avanzar hacia un futuro sostenible, trabajo al que se dedica WCS Chile hace más de dos décadas.